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Una Nota y Seis Poemas by Gonzalo Arango

Quick Overview

Una Nota y Seis poemas por Gonzalo Arango es su primer libro que se publica en formato digital (DBF) por AZU Press Digital. Esta pequeña obra poética nos presenta una mínima colección de poemas de Gonzalo Arango hasta ahora desconocida. Estos poemas fueron escritos en 1974 cuando él vivía en la Isla de San Andrés.

Autor: Gonzalo Arango

Precio
  • $1.00

GONZALO ARANGO ARIAS (1931 - 1976) Gonzalo Arango perteneció a una rara especie humana que su quehacer diario lo lleva a encontrarse en ese caminar con otros personajes que habitan esa misma orbita. La pequeñez de su pueblo natal Andes, Antioquia, Colombia le da la bienvenida en 1931 y de allí se va deslizando en una multitud de hermanos que crecen a su alrededor bajo el mismo patrón paternal que rige la familia de 13 hermanos. Gonzalo se inscribe en la facultad de abogacía y allí permanece durante tres años, abandonándola para buscar nuevos vientos en su inspiración literaria. Por esa época se hace amigo del pensador Fernando Gonzales quien le abre una avenida para que transite sus ideas que van en contravía del establecimiento. Otros chicos como él que viven bajo la represión política quieren abrirse paso en medio de una sociedad medio convulsionada por una dictadura pasajera y una iglesia que establecía la moral que regia toda una nación. Europa ya había pasado por dos guerras mundiales y la guerra de Corea que libraron los americanos. Los Dadaístas, los existencialistas y las nuevas generaciones donde el intelecto brota, estaban buscando un camino para que sus emociones salieran a flote y poder vivir su propia experiencia. Rebelarse, podría ser la forma de encausar unas ideas, pero ya todo en apariencia se había dicho. La generación beat americana ya había comenzado a cabalgar por las calles californianas y neoyorquinas. Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs habían propuesto un cambio generacional y su eco no se percibía por las latitudes colombianas. Ya para 1957 estaban dadas las condiciones de enfrentarse contra el conservadurismo eclesiástico y su moral beata. Había que manifestar, expresar ese sentimiento nacido de un vacio que no se podía explicar. Pero que era latente como una ola que se acerca sin preguntar que hay a su paso. En 1958 Gonzalo Arango y un puñado de amigo emprenden la cruzada lanzando el Primer Manifiesto Nadaista. Aquí no había una filosofía, unos fundamentos, algo que delineara la conducta a seguir. Era simplemente decir lo que no se podía decir de pecho, gritar actuar, asumir una posición nihilista, anarquista y no asumir nada al final. Dejar que los sentidos se revientes por si solos mientras los que está por fuera vean solo algo que no se puede entender y que no tiene sentido dentro del sentido mismo. Esta actitud se vuelve pegajosa porque no hay responsabilidad y no hay que estudiar para alcanzar a graduarse en algo donde no existen títulos sino vivir el día a día que es lo que hace el común de las gentes. El Estado se ve sorprendido por esta nueva avalancha que no hace parte de la guerra que se está viviendo en el campo. El pelo largo y la barba comienzan a crecer como señal de inconformismo y a liberase de todo aquello que oprimía. Del marido que era dueño de su mujer y que la hacía buscar para traerla a casa de regreso donde ella se había escapado. Donde los padres se enfrentaron al no de unos chicos que buscaban su propio destino y no el marcado por el padre. Se había iniciado una era que nunca se había visto y que rompía leyes y principio. Alcaldes ordenaba reprimir y echarlos de sus pueblos a unos nadaistas que solo temían un manojo de poemas escritos y un manifiesto que al final no decía nada. Con la llegada del monje Loco de Chicago, Elmo Valencia y reclutar a J. Mario, y ya con Amilkar U, X504, y Jaime Jaramillo se formó el movimiento que magnéticamente atrajo a Fanny Buitrago, Eduardo Escobar, Barquillo y otros poetas que se perdieron en medio de la noche del siglo pasado. Con el correr de los almanaques Gonzalo se fue sumergiendo en su propio mundo y ya los nadaistas pasaron a hacer parte de la literatura colombiana. Como un grupo de personajes que baten sus alas al son de la música de los timbales. Una tarde mientras dormitaba recostado contra la puerta del carro en que viajaba, solo el estruendo de un golpe con otro vehículo despertó a los adormitados pasajeros sin que Gonzalo despertara de su sueño. Este viaje a la ciudad de Tunja en 1976 se llevó todo que estaba en él. Solo sus libros y acción vivida permanecerán como parte de la historia de una época que hizo que todo cambiara.    Su obra recorre diferentes caminos, desde poemas hasta prosa, desde comentarios a artículos periodísticos esto es solo una muestra de lo que él fue: "De la Nada al Nadaísmo" y "Fuego en el Altar", los ensayos "Los camisas Rojas" y "El oso y el colibrí", el cuento "Sexo y Saxofón" y la pieza de teatro "Nada bajo el cielorraso".  

Información adicional

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Instructions

Gonzalo Arango (LIBROS: 1)

Gonzalo Arango Arias

1931 - 1976

 

Gonzalo Arango perteneció a una rara especie humana que su quehacer diario lo lleva a encontrarse en ese caminar con otros personajes que habitan esa misma orbita. La pequeñez de su pueblo natal Andes, Antioquia, Colombia le da la bienvenida en 1931 y de allí se va deslizando en una multitud de hermanos que crecen a su alrededor bajo el mismo patrón paternal que rige la familia de 13 hermanos.

Gonzalo se inscribe en la facultad de abogacía y allí permanece durante tres años, abandonándola para buscar nuevos vientos en su inspiración literaria. Por esa época se hace amigo del pensador Fernando Gonzales quien le abre una avenida para que transite sus ideas que van en contravía del establecimiento.

Otros chicos como él que viven bajo la represión política quieren abrirse paso en medio de una sociedad medio convulsionada por una dictadura pasajera y una iglesia que establecía la moral que regia toda una nación. Europa ya había pasado por dos guerras mundiales y la guerra de Corea que libraron los americanos. Los Dadaístas, los existencialistas y las nuevas generaciones donde el intelecto brota, estaban buscando un camino para que sus emociones salieran a flote y poder vivir su propia experiencia.

Rebelarse, podría ser la forma de encausar unas ideas, pero ya todo en apariencia se había dicho. La generación beat americana ya había comenzado a cabalgar por las calles californianas y neoyorquinas. Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs habían propuesto un cambio generacional y su eco no se percibía por las latitudes colombianas.

Ya para 1957 estaban dadas las condiciones de enfrentarse contra el conservadurismo eclesiástico y su moral beata. Había que manifestar, expresar ese sentimiento nacido de un vacio que no se podía explicar. Pero que era latente como una ola que se acerca sin preguntar que hay a su paso.

En 1958 Gonzalo Arango y un puñado de amigo emprenden la cruzada lanzando el Primer Manifiesto Nadaista. Aquí no había una filosofía, unos fundamentos, algo que delineara la conducta a seguir. Era simplemente decir lo que no se podía decir de pecho, gritar actuar, asumir una posición nihilista, anarquista y no asumir nada al final. Dejar que los sentidos se revientes por si solos mientras los que está por fuera vean solo algo que no se puede entender y que no tiene sentido dentro del sentido mismo. Esta actitud se vuelve pegajosa porque no hay responsabilidad y no hay que estudiar para alcanzar a graduarse en algo donde no existen títulos sino vivir el día a día que es lo que hace el común de las gentes.

El Estado se ve sorprendido por esta nueva avalancha que no hace parte de la guerra que se está viviendo en el campo. El pelo largo y la barba comienzan a crecer como señal de inconformismo y a liberase de todo aquello que oprimía. Del marido que era dueño de su mujer y que la hacía buscar para traerla a casa de regreso donde ella se había escapado. Donde los padres se enfrentaron al no de unos chicos que buscaban su propio destino y no el marcado por el padre.

Se había iniciado una era que nunca se había visto y que rompía leyes y principio. Alcaldes ordenaba reprimir y echarlos de sus pueblos a unos nadaistas que solo temían un manojo de poemas escritos y un manifiesto que al final no decía nada.

Con la llegada del monje Loco de Chicago, Elmo Valencia y reclutar a J. Mario, y ya con Amilkar U, X504, y Jaime Jaramillo se formó el movimiento que magnéticamente atrajo a Fanny Buitrago, Eduardo Escobar, Barquillo y otros poetas que se perdieron en medio de la noche del siglo pasado.

Con el correr de los almanaques Gonzalo se fue sumergiendo en su propio mundo y ya los nadaistas pasaron a hacer parte de la literatura colombiana. Como un grupo de personajes que baten sus alas al son de la música de los timbales.

Una tarde mientras dormitaba recostado contra la puerta del carro en que viajaba, solo el estruendo de un golpe con otro vehículo despertó a los adormitados pasajeros sin que Gonzalo despertara de su sueño. Este viaje a la ciudad de Tunja en 1976 se llevó todo que estaba en él. Solo sus libros y acción vivida permanecerán como parte de la historia de una época que hizo que todo cambiara.

 

 Su obra recorre diferentes caminos, desde poemas hasta prosa, desde comentarios a artículos periodísticos esto es solo una muestra de lo que él fue: "De la Nada al Nadaísmo" y "Fuego en el Altar", los ensayos "Los camisas Rojas" y "El oso y el colibrí", el cuento "Sexo y Saxofón" y la pieza de teatro "Nada bajo el cielorraso".

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